Una unidad de tratamiento de aire, comúnmente llamada UTA, es la composición de módulos configurables con forma de cajas accesibles cuyo interior puede albergar los componentes oportunos de ventilación para purificar, climatizar o renovar el aire de un edificio o local o bien en líneas de producción industriales.
Su instalación, habitualmente, se dispone sobre la cubierta de los edificios y, a través de conductos, se hace circular el aire para que llegue a cada una de las estancias de la edificación en cuestión.

Además de gestionar la ventilación adecuada del interior con aire exterior, la UTA cumple otras funciones:

La configuración de una UTA variará en función de las necesidades de su instalación y es totalmente adaptable a cada proyecto. Los componentes más habituales son los siguentes:
El fin último de una unidad de tratamiento de aire es la eficiencia energética y esta es de obligado cumplimiento desde el año 2016 mediante la normativa europea de Ecodiseño 1235/2014.
Al contar con recuperadores de calor, la UTA reduce el uso de energía requerida en climatización, pues en el intercambiador, el aire interior y exterior se mezclan, de forma que cuando llega el aire a la batería el contraste de temperatura es menor, por lo tanto, el aporte climático también es menor y el consumo de energía, también se reduce.
Así mismo, la regulación variable de los equipos favorece que los ventiladores puedan trabajar ajustándose a las necesidades de caudal, viendo reducido su consumo.