
Es un hito importante y también un buen momento para mirar atrás y valorar el camino realizado. Porque detrás de estos 40 años hay mucho trabajo, muchas personas y una manera de entender la empresa que hemos procurado mantener intacta desde el primer día.
Nuestra voluntad ha sido siempre la misma: hacer las cosas bien. Trabajar con rigor, entender las necesidades de cada cliente y ofrecer soluciones fiables, eficientes y pensadas para durar. Esta forma de entender el trabajo es la que nos ha acompañado durante estas cuatro décadas y la que ha definido, paso a paso, la identidad de Airtècnics.
A lo largo de estos años, la empresa ha evolucionado constantemente. Hemos crecido en capacidad, conocimiento, tecnología y presencia internacional. Nos hemos adaptado a nuevos retos y a un entorno cada vez más exigente y cambiante, pero sin perder de vista lo que nos ha traído hasta aquí: la exigencia por el detalle, el compromiso con la calidad y la voluntad de mejora continua.
Si hoy Airtècnics está donde está, es gracias al esfuerzo, la implicación y la confianza de muchas personas: equipos, clientes, colaboradores, distribuidores, proveedores y partners que han formado parte de este recorrido a lo largo del tiempo. A todos ellos, nuestro agradecimiento más sincero.
Esta trayectoria también se explica en proyectos y aplicaciones muy concretas. A lo largo de los años, las soluciones de Airtècnics han llegado a espacios donde la técnica, la eficiencia y la integración arquitectónica son especialmente importantes. Son una muestra proyectos como la Sagrada Familia de Barcelona, el Grand Palais de París, donde la solución se integra respetando el carácter patrimonial del edificio, y el aeropuerto JFK de Nueva York, donde se desarrolló una respuesta a medida para puertas giratorias en un entorno de gran exigencia funcional.
Este recorrido también se ha construido a partir de hitos muy significativos para la empresa: desde la fundación en 1986 y la ampliación constante de las instalaciones, hasta la integración dentro del Grupo Rosenberg en 1993; desde la fabricación de la cortina de aire Windbox, un modelo que ha marcado nuestra trayectoria, hasta la presentación del modelo ZEN, una cortina de aire de diseño disruptiva con patente propia; desde la incorporación de la línea de productos de purificación y desinfección del aire hasta la obtención de certificaciones para los mercados de Estados Unidos y Canadá. Todo ello dibuja una evolución constante, basada en la capacidad de innovar, adaptarnos y seguir avanzando con una clara vocación de futuro.
Llegar hasta aquí nos da perspectiva sobre el camino recorrido, pero también nos recuerda todo lo que tenemos delante. Vivimos un momento de aceleración tecnológica y de transformación del mercado como no habíamos visto hasta ahora, en un entorno cada vez más exigente, cambiante y competitivo. Afrontamos esta nueva etapa con la misma ilusión de siempre y con aún más fuerza, convencidos de que estos nuevos retos deben permitirnos continuar evolucionando, innovando y aportando soluciones de alto valor a nuestros clientes.